martes, 6 de mayo de 2008

Lluvia mental

La lluvia mental era ácida,
cada partícula disgregándose del resto.
Las conexiones posibles se desmoronan al margen
de las estructuras que se levantan
respirando cenizas
para callarme fuego

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cruda y verdadera.
Real.

Hermosa

Ezequiel dijo...

...El Buda dijo: la ignorancia es la causa de los movimientos del pensamiento. Sin intuición de la forma, ¿dónde podría fijarse?
Apenas una consecuencia se interrumpe un nuevo pensamiento surge: si no se fija en la forma, ¿de qué objeto nacerá esta?


Eres única!!!


Paz y Alegria

Lucila L. Flores dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lucila L. Flores dijo...

Quizás no deba fijarse. ¿Cuál es la forma?
Yo diría que todo es más bien deforme.

Quizás esta ignorancia que produce movilización en los pensamientos sea un mecanismo intuitivo.
El conocimiento existe porque la ignorancia existió primero.

La verdad es compleja. No encuentro la manera de tomarle el pulso al cosmos cuando me siento una partícula inhóspita ínfima e invisible intentando comprender cosas que están mas allá de mis posibilidades de comprensión.

El universo es un caos deforme que me intriga y asusta.
Son demasiadas cosas las que podrían conjugarse en un tiempo y espacio que no existen. Demasiadas realidades paralelas y universos que están ahí al lado nuestro y que no podemos ver, como una red de telarañas que se teje y entreteje invisible sobre nosotros. Hay un principio que no escapa a ninguna ley universal...

Lo que llamamos el principio
es a menudo el final,
y finalizar es comenzar.
El final es el principio...

La muerte del nacimiento