viernes, 5 de febrero de 2010

Namasté

Caminaba hacia el compás del centro

del paso que recuerdo acelerado
distante
repasé con las suelas
el piso empedrado,
el barro en las esquinas,
la lluvia desteñía mis párpados


hablame
de esa tormenta que presentiste venir
de las ruinas que levantaron
el encierro
de los espacios que no se llenan con nada
y solo queda morder más locura
más aliento

respirar ausencia

estacionar el vino para otra noche


Melodía que recuerdas

4 comentarios:

Diego D la Plaza dijo...

Lucila, no escuches a esos mediocres que te escriben pelotudeces que dan verguenza, ignoralos, ni les contestes, no vale la pena, seguramente en el fonde te esten deseando.

Igualmente no soy nadie, pero me gustó lo que leí y te sentí genuina, espontánea, por eso te lo escribo

Lucila Flores dijo...

Gracias por pasar Diego.
Saludos!

Nicolás dijo...

Ta re logrado el poema, súper. Saludos!

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.